
Mero americano
Epinephelus morio · Serranidae
- Mar
- Mar costero
- Medio
- Talla
50–125 cm
- Peso
1,9–23 kg
- Longevidad
25 años
- Profundidad
5–330 m
Dónde pescarlo
- Arrecife
- Costa rocosa
Iconos de los medios: Flaticon
El mero colorado es un serránido robusto de las costas atlánticas americanas, pardo-anaranjado uniforme con reflejos rojizos pronunciados en los flancos. Sus aletas presentan un borde anaranjado característico. Vive en fondos rocosos y coralinos del Golfo de México y el Caribe hasta 150 metros de profundidad.
Calendario
Registrada en 3 países
Brasil · Estados Unidos · Puerto Rico
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
Desde Carolina del Norte hasta el sur de Brasil, incluidos las Bermudas, el golfo de México y el Caribe. La especie está clasificada como no migradora, y eso da su sentido a las citas más al norte: los ejemplares registrados hasta Massachusetts son extraviados, no la avanzadilla de una población asentada.
El límite sur, hacia los veintisiete grados, y el límite norte de las observaciones regulares enmarcan un área subtropical continua a lo largo de dos plataformas continentales. Es un reparto de plataforma, no de archipiélago — y eso lo separa con claridad de los meros antillanos que comparten su área sin ocupar los mismos fondos.
Reconocerlo
La librea es lisa. Pardo rojizo oscuro en la cabeza y el dorso, que vira al rosa o al rojo hacia abajo — y nada más: ni un punto, ni una banda, ni un jaspeado. En un género donde la determinación pasa casi siempre por un dibujo, esa uniformidad es en sí misma el carácter.
El opérculo lleva tres espinas planas, la central más alta que las otras dos, y su borde superior es recto. El preopérculo es subanguloso, con los dentículos apenas ensanchados en el ángulo. Los dos orificios nasales son de tamaño parecido, el espacio entre los ojos es convexo, y la cabeza cabe de 2,3 a 2,5 veces en la longitud estándar.
Dos detalles cierran el retrato en los ejemplares grandes. Las membranas entre las espinas de la dorsal no están escotadas, de modo que el perfil de la aleta se mantiene continuo. Y las aletas impares se vuelven angulosas con la edad, mientras que en los jóvenes son redondeadas: la silueta de un pez viejo no es la de uno pequeño.
Las ventrales son más cortas que las pectorales y se insertan algo por detrás de la base de estas. Las bases de la dorsal blanda y de la anal desaparecen bajo una piel gruesa y escamosa. La dorsal cuenta once espinas y dieciséis o diecisiete radios blandos; la anal, tres espinas y de ocho a diez radios.
El agua que necesita
Es un mero que no es un pez de arrecife. La documentación lo señala poco común en torno a los corales y lo sitúa sobre fondos rocosos y fangosos, casi lo contrario del perfil que se espera en este género.
La profundidad es su consecuencia directa. El rango completo va de cinco a trescientos treinta metros, pero lo habitual se sitúa entre setenta y trescientos treinta. Vive al pie de la plataforma, en el talud, allí donde el arrecife ya no existe.
Y esa profundidad separa las edades. Los juveniles aparecen en aguas someras; los adultos se capturan casi todos en la franja de los setenta metros y más abajo. Un joven y un adulto de esta especie no viven en el mismo mundo, no sufren los mismos artes y no pertenecen a la misma pesquería. Una presión ejercida sobre el fondo somero solo afecta al reclutamiento; una presión ejercida sobre el talud solo afecta a los reproductores. Los dos efectos existen, son independientes, y ninguna tabla de desembarques los distingue.
El pez se mantiene posado en el fondo, como la mayoría de sus parientes.
Zonas
- Bajos fondos rocosos costeros
- Arrecifes y estructuras duras
- Praderas marinas profundas
- Fondos del golfo de México
Técnicas
- Jigging vertical en fondo rocoso
- Pesca al fondo con isca natural
- Curricán profundo lento
- Señuelo blando pesado texano
Cebos
- Calamar entero
- Pez vivo (vivaz)
- Cangrejo
- Gamba
- Filete de pescado graso
Cómo pescarlo
La franja de profundidad lo manda todo. Buscar este mero en una pared coralina a veinte metros equivale a buscar un pez que casi nunca está allí; se captura en el talud, entre setenta y trescientos metros, sobre roca o sobre fango, lo que supone material de gran fondo y una lectura de la sonda antes que una lectura del relieve visible.
La dieta se describe como amplia —peces e invertebrados variados, sin presa dominante— y esa falta de especialización deja abierta la elección del cebo. La dificultad la pone la profundidad, no el menú.
Un dato merece conocerse por lo que revela del desfase entre las capturas y los récords: la mejor captura homologada a caña pesa algo menos de dieciocho kilos, frente a cabo Cañaveral. Los ejemplares mayores documentados no son los que sube la pesca recreativa.
La especie se vende fresca y congelada, y su pesca está sujeta a disposiciones particulares en varios países de su área, que conviene consultar ante la autoridad competente antes de cada salida.
Conservación · Vulnerable (UICN) — Esta especie está amenazada de extinción. Suéltala siempre (no-kill), manipúlala con el máximo cuidado y consulta la normativa local: su pesca puede estar prohibida.
Conservación
Un factor de mortalidad escapa por completo a la pesca: este mero es sensible a la toxina de las mareas rojas, producida por el dinoflagelado Ptychodiscus brevis. Una floración sobre la plataforma mata peces de todas las tallas en unos días, sin relación con el esfuerzo pesquero de ese año, y una población ya reducida encaja peor ese tipo de episodio cuanto más escasa es. Es una presión que ninguna medida de gestión pesquera puede atenuar.
La renovación, por su parte, es lenta a su manera. La madurez se alcanza de media hacia los cincuenta y cuatro centímetros, con una amplitud individual que va de treinta y cinco a noventa y ocho, para una longevidad de veinticinco años. La inversión sexual se produce de media a los setenta y cinco centímetros y medio y a los nueve años y medio, y la mayoría de las hembras la cruzan entre los siete y los catorce años. Una clase de edad retirada no se repone, por tanto, dentro de la temporada.
Queda la geografía de la explotación. El pez ocupa el talud de dos plataformas continentales muy pescadas, del golfo de México al Caribe, en toda la franja que trabajan los palangres de fondo y las pesquerías comerciales. No tiene refugio en aguas someras, donde no habita, ni en mar abierto, donde no va.
Normativa
Consultar la normativa local vigente (talla legal, períodos de veda, cuotas).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Mérou rouge en francés, red grouper en inglés; en español, mero americano. El italiano dice cernia rossa atlantica, añadiendo el océano para separarlo de otra «cernia rossa» de las mismas aguas, el mero cabrilla — que es rojo en efecto, pero por sus puntos.
El portugués de Brasil lo llama garoupa-de-são-tomé, por un lugar y no por el pez: junto con el español, son las dos únicas de las seis lenguas que no nombran el color — y la única que señala un punto concreto del mapa en lugar de un continente.
El género Epinephelus reúne más de un centenar de especies, de modo que la palabra mero apenas dice nada de él. En un puesto del Caribe, el nombre útil es el de la profundidad a la que se ha capturado el pez.
Fuentes: fishbase.se · api.gbif.org