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Pargo prieto
Foto: Piscary

Pargo prieto

Lutjanus griseus · Lutjanidae

  • Mar
  • Mar costero
  • Medio
  • Talla

    40–89 cm

  • Peso

    0,8–20 kg

  • Longevidad

    30 años

  • Profundidad

    5–180 m

Dónde pescarlo

  • Estuario
  • Arrecife

Iconos de los medios: Flaticon

El pargo prieto es un pargo corpulento con el dorso gris-verde oliva y los flancos plateados ligeramente rosados. Muy adaptable, frecuenta manglares, estuarios, arrecifes y praderas marinas, soportando salinidades variables, lo que lo convierte en uno de los pargos más abundantes en las aguas costeras del Caribe.

Calendario

Registrada en 22 países

Bahamas · Belice · Bermudas · Caribe neerlandés · Colombia · Cuba · Curazao · Estados Unidos · Guadalupe · Honduras · Islas Caimán · Islas Turcas y Caicos · Islas Vírgenes Británicas · Islas Vírgenes de EE. UU. · Jamaica · Martinica · México · Panamá · Puerto Rico · San Martín · Trinidad y Tobago · Venezuela

Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.

Su área de distribución

La especie ocupa la costa este de Estados Unidos hasta Massachusetts, las Bermudas, las Bahamas, todo el golfo de México y el mar Caribe. Dos precisiones merecen conocerse antes de consultar una literatura antigua.

Los avistamientos brasileños se basan en errores de identificación: la especie no llega hasta el sur del continente, a diferencia de varios pargos que comparten su área norte. Y las menciones del Atlántico oriental se refieren a individuos errantes, no a una población asentada.

El área real es, pues, más estrecha de lo que sugieren los mapas antiguos, y está limitada al sur por un límite que el pez no cruza.

Reconocerlo

El perfil de la cabeza del pargo prieto es ligeramente cóncavo y el hocico largo y puntiagudo. Dicho así parece poca cosa, y sin embargo es el carácter decisivo: en un género donde la cabeza baja en pendiente recta o abombada, esa silueta hundida se distingue de perfil, a distancia, incluso antes de que el color sea legible.

El color, precisamente, no ayuda. El nombre anuncia gris, pero el animal va del gris verdoso al bronce cobrizo según el fondo que ocupe, y un pez de manglar no se parece a un pez de arrecife.

En los jóvenes, dos marcas llenan ese vacío. Una banda oscura parte del hocico, atraviesa el ojo y llega hasta lo alto del opérculo. Bajo el ojo, una banda azul cruza la mejilla. Las dos se difuminan con la edad, y el pez adulto queda en efecto sin dibujo.

La escotadura y el botón del preopérculo son débiles. Las filas de escamas del dorso son paralelas a la línea lateral hacia delante, y luego se oblicuan hacia atrás bajo la parte blanda de la dorsal —esa ruptura de dirección a mitad de cuerpo es propia de la especie—. Diez espinas dorsales y trece a catorce radios blandos, tres espinas anales y siete a ocho radios.

La reproducción

El desove tiene lugar en verano, en torno a la luna llena.

Esa doble condición, estacional y lunar, reduce la reproducción anual a unas pocas noches identificables de antemano en un calendario. No es una tendencia, es una cita.

La primera madurez se observa a partir de los veintiún centímetros, de media hacia los treinta y dos. La longevidad alcanza los treinta años.

El agua que necesita

Es una especie anfídroma: sus pasos entre agua dulce y agua salada no tienen nada que ver con la reproducción, que se hace en el mar. El paso se juega en torno al alimento y al refugio.

Los adultos frecuentan tanto los arrecifes coralinos y los fondos rocosos de altura como los estuarios y los manglares. Los jóvenes suben más arriba: ocupan los tramos bajos de los ríos, y en Florida se los encuentra en pleno agua dulce.

La consecuencia es que la primera parte del ciclo se desarrolla tierra adentro, río arriba de todo lo que observa la pesca marítima. La franja habitual de los adultos apenas supera los cincuenta metros, y la especie baja ocasionalmente hasta los ciento ochenta.

Las agrupaciones son frecuentes y numerosas, incluso fuera de la temporada de desove.

Zonas

  • Canales de manglar
  • Estuarios y lagunas
  • Praderas costeras
  • Arrecifes poco profundos

Técnicas

  • Pesca a la palangrota de fondo
  • Pesca con señuelo blando
  • Pesca con cebo vivo
  • Pesca con cebo natural

Cebos y señuelos

  • Camarones vivos
  • Pececillos vivos
  • Gusanos marinos
  • Calamar
  • Cangrejos

De qué se alimenta

La actividad alimentaria es nocturna. Peces pequeños, gambas, cangrejos, gasterópodos y cefalópodos componen lo esencial, completado por una fracción de organismos planctónicos.

Esta última parte resulta inesperada en un depredador de este tamaño. Indica un animal que no desdeña la deriva y que aprovecha lo que trae la corriente, además de lo que caza, comportamiento coherente con un pez que se apuesta a la salida de un canal de marea.

Cómo pescarlo

La corriente de marea hace el trabajo. El pez se mantiene a la entrada de los canales de manglar y de los pasos, de cara al flujo, y deja venir lo que deriva. Prospectar en el momento en que empuja la marea vale más que prospectar un lugar.

La noche y el crepúsculo concentran la actividad, conforme al régimen. Los cebos se calcan sobre el menú, con la gamba viva en cabeza.

Un detalle cambia la manera de acercarse. La documentación califica a la especie de fácil de abordar, lo que no es la fama que se le atribuye al final de una línea. Las dos observaciones no se contradicen: un pez que tolera la presencia de un buceador puede rechazar un montaje demasiado visible. Es el aparejo, no la distancia, lo que desata la desconfianza, de ahí el interés de los bajos de línea finos en el agua clara de las praderas marinas.

Por último, un ejemplar grande cogido a pocos metros de la orilla en un canal atestado de raíces solo necesita tres segundos para llegar hasta la madera. El margen de maniobra es corto, y se decide justo al comienzo del combate.

Conservación

Dos mecanismos pesan sobre esta especie, y ninguno de los dos se lee en las estadísticas de pesca en el mar.

El primero es la posición del criadero. Los juveniles viven en el estuario, en los tramos bajos de los ríos y hasta en agua dulce. Son los medios más transformados de toda el área, y lo que allí ocurre —encauzamiento, derivación, alteración de los aportes— actúa sobre el reclutamiento sin aparecer nunca como una presión de pesca.

El segundo es la previsibilidad del desove. Unas pocas noches de verano en torno a la luna llena bastan para concentrar a los reproductores, y un calendario lunar está al alcance de cualquiera.

Se añade una observación sobre cómo manejar una captura. Un pez de treinta años se encuentra en esta especie, y se parece mucho a uno de diez: la talla progresa lentamente pasado cierto umbral. Decidir la suerte de una captura grande equivale, pues, a decidir la suerte de tres décadas de crecimiento.

Normativa

Consulte la normativa local vigente (talla mínima legal, períodos de veda, cuotas).

Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.

Otros nombres

Vivaneau gris en francés, grey snapper en inglés, Grauer Schnapper en alemán, lutiano grigio en italiano, caranha-cinza en Brasil: cinco de las seis lenguas se quedaron con un color que el pez no siempre tiene.

El español del Caribe dice pargo prieto, donde el adjetivo lleva lo oscuro más que lo gris: está más cerca de la impresión real. El portugués de Brasil da caranha-cinza, nombre traducido y no de uso, puesto que los avistamientos brasileños de la especie son errores de identificación.

El inglés de Estados Unidos emplea habitualmente mangrove snapper en paralelo, y es el más acertado de los dos: designa el medio donde el pez se pesca de verdad.

Fuentes: api.gbif.org

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