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EspeciesNudos

Peces de estuario

Donde el río encuentra el mar, la salinidad cambia dos veces al día. Es el medio más rico y más cambiante del catálogo, y uno de los pocos donde el agua dulce y la salada se cruzan.

145 especies documentadas

Un estuario no se lee sin la marea. La entrante empuja el agua salada aguas arriba y hace subir con ella a los peces marinos; la vaciante drena los fangales y concentra en los canales todo lo que sale de ellos. Las dos horas que rodean la parada suelen decidir la jornada, y el mismo puesto puede ser excelente a una hora concreta y estar vacío dos horas después.

El agua turbia es aquí la norma, no la excepción. El agua cargada limita la vista de los peces, que cazan por olor y por vibración: cebos naturales marcados y señuelos que desplacen agua rinden más que la finura. Las confluencias, las puntas de banco, las bocas de canal y los pilares de obra estrechan la corriente y con ella el alimento.

Es también un medio que exige prudencia. Los bancos de fango se cubren deprisa, los canales se llenan por detrás, y solo se avanza sobre ellos conociendo la hora de la marea y el camino de vuelta.