
Jurel boca blanca
Uraspis secunda · Carangidae
- Mar
- Mar costero
- Medio
- Talla
40–50 cm
- Peso
0,7–2,0 kg
- Profundidad
1–50 m
Dónde pescarlo
- Arrecife
- Alta mar
Iconos de los medios: Flaticon
El jurel boca blanca es un carángido robusto de las aguas tropicales y subtropicales de África, América y Oceanía, reconocible por la coloración blanquecina del interior de su boca y lengua, rasgo distintivo único entre los carángidos. Su cuerpo plateado y fusiforme refleja un estilo de vida pelágico activo.
Calendario
Registrada en 20 países
Australia · Brasil · Camerún · Congo · Côte d’Ivoire · Estados Unidos · Gabón · Ghana · Guinea · Guinea Ecuatorial · Guinea-Bisáu · Liberia · Madagascar · Mauricio · Mozambique · Nigeria · Senegal · Seychelles · Sierra Leona · Territorio Británico del Océano Índico
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
«En todas partes en aguas cálidas», anuncia la ficha, y luego enumera. Tanzania. California hasta Costa Rica. Hawái. Desde Massachusetts y el norte del golfo de México hasta Brasil. Desde Mauritania hasta Angola, más la bahía de Algoa.
La diferencia entre el anuncio y la lista es reveladora. Todo un océano Índico occidental resumido a un país, una fachada atlántica africana reducida a dos límites: no es un área fragmentada, es un área mal registrada. La especie vive en alta mar, en efectivos modestos, en una capa superficial que pocos artes muestrean y que ninguna pesquería tiene como objetivo. Su mapa mide, ante todo, el esfuerzo de observación.
Reconocerlo
El adulto y el juvenil no se parecen. El primero es oscuro hasta el negro azulado, de un tono uniforme donde no hay nada que leer. El segundo lleva seis o siete bandas oscuras separadas por intervalos claros, un pez a rayas, identificable de inmediato, que pierde todo su dibujo al crecer.
Las aletas impares son largas: veintisiete a treinta y dos radios blandos tras las nueve espinas dorsales, diecinueve a veintitrés tras las tres espinas anales.
El agua que necesita
La franja de agua es estrecha, y es el dato más operativo de la ficha. La profundidad registrada va de uno a cincuenta metros, pero la especie se mantiene habitualmente entre dos y quince. Quince metros en pleno océano abierto, sobre fondos que pueden alcanzar los mil.
Los adultos son oceánicos y pelágicos, a veces cerca del fondo, a menudo en las inmediaciones de las islas. Viven solos o en pequeños bancos.
Un pez oscuro instalado en los primeros quince metros de un agua clara es un caso poco corriente: es la capa más iluminada del océano, y el animal es negro en ella.
Zonas
- Fondos duros costeros
- Alrededores de arrecifes
- Zonas semipelágicas
- Bahías abiertas
Técnicas
- Jigging vertical
- Señuelos metálicos
- Pesca con cebo vivo
- Trolling ligero
Cebos y señuelos
- Peces pequeños vivos
- Jigs metálicos
- Señuelos blandos
- Gambas
Cómo pescarlo
Entre dos y quince metros, en alta mar, cerca de una isla: la ventana es estrecha pero se explora rápido. Ni el fondo ni la costa conciernen a esta especie.
La soledad cambia el método. Un animal aislado o reunido de tres en tres o de cuatro en cuatro no forma una concentración detectable: se cruza, no se busca. Eso lo convierte en una captura de encuentro más que en un objetivo de salida, y explica una pesquería comercial que sigue siendo menor pese a una presencia mundial.
La talla habitual es de cuarenta centímetros, lo que exige un material proporcionado y no el de los grandes jureles.
Normativa
Consulte la normativa local vigente (talla legal, períodos de veda, cuotas).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Seis lenguas de seis nombran la boca. Carangue bouche blanche en francés, cottonmouth jack en inglés, jurel boca blanca en español, Weißmaul-Stachelmakrele en alemán, carangide boccabianca en italiano, xaréu-boca-branca en portugués de Brasil.
Una convergencia así es rara, y recae sobre un rasgo que solo se ve al abrir el pez. La diagnosis reproducida en nuestras fuentes se detiene, por su parte, en el color del cuerpo y en los recuentos. El pescador que quiera comprobarlo tiene, pues, un gesto que hacer, y la respuesta está en la boca.
Fuentes: api.gbif.org