
Pargo del Golfo
Lutjanus campechanus · Lutjanidae
- Mar
- Mar costero
- Medio
- Talla
60–100 cm
- Peso
2,7–23 kg
- Longevidad
57 años
- Profundidad
10–190 m
Dónde pescarlo
- Arrecife
- Costa rocosa
Iconos de los medios: Flaticon
El pargo colorado es un pez de arrecife de cuerpo oval y comprimido, de un rojo vivo uniforme en el dorso y los flancos con el vientre ligeramente más pálido. Vive en aguas costeras y profundas del golfo de México y el Atlántico occidental, frecuentemente en cardúmenes alrededor de arrecifes y pecios.
Calendario
Registrada en 2 países
Estados Unidos · Puerto Rico
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
El golfo de México es el corazón del área, ocupado en su totalidad. La distribución sube luego por la costa este de Estados Unidos hasta Massachusetts, pero la especie se vuelve rara al norte de las Carolinas: los avistamientos septentrionales no describen una población, describen un margen.
Un punto de nomenclatura merece conocerlo quien consulte la literatura antigua. Allí la especie figura bajo el nombre de Lutjanus aya. Rivas demostró que el Bodianus aya descrito por Bloch en 1790, del que derivaba ese nombre, no es un lutjánido y pertenece probablemente a los esciénidos. El nombre antiguo no remitía, pues, a otra descripción del mismo pez: remitía a un pez de una familia completamente distinta.
Reconocerlo
El adulto no presenta apenas ninguna marca. Rojo de conjunto, sin banda, sin trazo azul, sin mancha: la descripción morfológica de referencia solo retiene un dibujo, y este pertenece únicamente a los juveniles.
Ese dibujo es una gran mancha oscura en la parte alta de los flancos, bajo los primeros radios blandos de la dorsal. Está presente por debajo de los treinta a treinta y cinco centímetros y luego se borra. Pasada esa talla, el pez pierde su único signo distintivo.
La identificación pasa entonces al recuento. Diez espinas dorsales y catorce radios blandos, tres espinas anales y ocho a nueve radios, filas de escamas del dorso que suben oblicuamente por encima de la línea lateral. En el pargo del Golfo son estas cifras las que deciden, nunca el color.
De ahí se sigue una consecuencia práctica: por debajo de los treinta y cinco centímetros, un pez con la mancha grande es fácil de nombrar; más allá, hay que contar los radios o renunciar.
El agua que necesita
Dos fondos, dos edades, y ahí está todo el asunto de esta especie.
Los adultos viven en fondos duros y rocosos, de diez a ciento noventa metros, la mayoría entre treinta y ciento treinta. Los juveniles viven en otra parte, en aguas someras, sobre arena y fango.
Esa separación no tiene nada de anecdótico. Los fondos blandos y poco profundos del golfo de México son precisamente el terreno de la pesca camaronera de arrastre. El criadero de la especie y una de las mayores pesquerías del golfo ocupan el mismo sustrato, y se ha acusado al arrastre de destruir a los pargos jóvenes, lo que ha llevado a restringir esa pesca. Una especie puede así sufrir una presión mayor de una flota que no la tiene por objetivo y no la desembarca.
Zonas
- Arrecifes de coral y rocosos
- Pecios hundidos
- Taludes profundos
Técnicas
- Pesca de fondo sobre pecio
- Vertical con señuelo blando
- Palangre de fondo
Cebos y señuelos
- Calamar
- Gamba
- Pez vivo
- Señuelo blando
De qué se alimenta
Peces, gambas, cangrejos, gusanos, cefalópodos, a los que se suman algunos organismos de la deriva, tunicados y gasterópodos incluidos.
Es un depredador generalista de fondo duro. Nada en este menú orienta hacia un cebo concreto, y la experiencia de los pescadores lo confirma: la especie acepta tanto el calamar y la gamba como el señuelo blando, y alternar vale más que insistir.
Cómo pescarlo
La especie se pesca en vertical sobre estructura: pecio, cabezo rocoso, relieve duro. Es la sonda la que hace la salida, no el conocimiento del paisaje de superficie, puesto que todo se juega entre treinta y ciento treinta metros.
Hay un punto que merece detenerse, porque toca a la devolución al agua. Un pez subido desde cien metros sufre una descompresión brutal; soltar a ese ejemplar sin precaución no lo salva. Existen para ello dispositivos de bajada, y su uso condiciona el sentido mismo del gesto.
La especie se desembarca fresca. Su pesca está entre las más reguladas de todas las del golfo de México, tanto para la flota deportiva como para la comercial, y las disposiciones aplicables cambian según la zona y el año: conviene comprobarlas ante la administración pesquera competente antes de cualquier salida.
Conservación · Vulnerable (UICN) — Esta especie está amenazada de extinción. Suéltala siempre (no-kill), manipúlala con el máximo cuidado y consulta la normativa local: su pesca puede estar prohibida.
Conservación
Cincuenta y siete años. Un pargo del Golfo puede alcanzar esa edad, y esa sola cifra basta para descalificar cualquier lectura anual del estado del stock. Una población cuyos individuos viven más de medio siglo se reconstituye a lo largo de décadas, nunca en una temporada, y un buen año de reclutamiento solo se ve en las capturas mucho más tarde.
El stock del golfo de México fue explotado por encima de sus capacidades durante un largo periodo, y hoy es objeto de una regulación estricta. Su particularidad reside en la doble presión sufrida, y eso es lo que hace instructivo su caso: reducir solo la pesca dirigida no bastaba, puesto que la mortalidad de los juveniles se producía en otra pesquería, sobre otro fondo, con otro arte y para otra especie objetivo. Hubo que accionar las dos palancas.
La madurez, por último, se extiende ampliamente: de veinticinco a cuarenta y siete centímetros y medio según los individuos, treinta y nueve de media. Semejante amplitud significa que un pez de cuarenta centímetros puede tanto haber desovado ya como no haberse reproducido todavía.
Normativa
Consultar la normativa local vigente (talla mínima, vedas, cupos).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Vivaneau rouge du Nord en francés, northern red snapper en inglés, Nördlicher Roter Schnapper en alemán, lutiano rosso del Nord en italiano, vermelho-do-norte en portugués de Brasil. Cinco de las seis lenguas se quedaron con lo mismo: el color, más una referencia de latitud pensada para distinguirlo de los demás pargos rojos.
El español prefirió la geografía precisa y dice pargo del Golfo. Es el nombre más certero: la especie no es solo septentrional, es ante todo la del golfo de México, y es ahí donde se decide todo lo que le concierne.
El epíteto campechanus remite además al mismo lugar, el banco de Campeche, en la fachada mexicana de ese golfo.
Fuentes: api.gbif.org