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EspeciesNudos
Carpa cabezona
Foto: Piscary

Carpa cabezona

Hypophthalmichthys nobilis · Cyprinidae

  • Agua dulce
  • Carpas y blancos
  • Medio
  • Talla

    60–146 cm

  • Peso

    3,2–40 kg

  • Longevidad

    20 años

  • Temp. agua

    1–38 °C

Dónde pescarlo

  • Lago
  • Río

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Vive en ríos con marcadas fluctuaciones del nivel del agua, inverna en los tramos medios y bajos. Se alimenta en aguas someras

Calendario

Registrada en 17 países

Alemania · Austria · Bangladés · Bélgica · China · Estados Unidos · Francia · India · Moldavia · Países Bajos · Polonia · RAE de Hong Kong (China) · Rusia · Suiza · Taiwán · Ucrania · Vietnam

Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.

Su área de distribución

El área natural cabe en un país: China, entre los paralelos veintiuno y treinta y cuatro. Es poco para una especie hoy presente en casi todos los continentes.

Esa expansión mundial tiene una particularidad que ningún mapa muestra. La mayoría de esas poblaciones no se reproducen. Las exigencias de puesta son demasiado precisas —el río profundo, la crecida, la corriente sostenida, los kilómetros de deriva— para reunirse en un estanque o un embalse, y allí los efectivos se mantienen por reproducción artificial en criadero o por importación continua. El pez está en todas partes y casi en ninguna se instala por sí mismo.

De ahí un área que se lee en dos tiempos. Allí donde la especie figura, lo más habitual es que haya sido depositada, y unos pocos años sin sueltas bastarían para hacerla desaparecer. Las excepciones son los grandes ríos con llanura de inundación, donde el ciclo se cierra sin ayuda y donde varios países de acogida informan de daños.

Reconocerlo

El flanco está manchado. Grandes marcas oscuras, muy irregulares, dispersas sin orden sobre un fondo oscuro, con las bases de las aletas, la parte inferior de la cabeza y el vientre lavados de amarillo. Ese dibujo jaspeado le dio su nombre alemán, y basta para separarla de su prima plateada y uniforme.

La cabeza es enorme: del veintisiete al treinta y cinco por ciento de la longitud estándar, o sea cerca de un tercio del pez en los ejemplares grandes. El nombre español no dice otra cosa.

El tercer carácter se comprueba al tacto, bajo el vientre. La quilla es allí escamosa y no empieza hasta la base de las ventrales, para acabar en el ano; en la carpa plateada es desnuda, cortante, y arranca de las pectorales. Una mano pasada bajo el pez zanja la cuestión en un segundo.

Tres espinas en la dorsal seguidas de siete radios blandos, de una a tres espinas en la anal y de doce a catorce radios blandos, ningún barbillón. Y de doscientas cuarenta a trescientas branquiespinas, cifra que conviene retener: son tres veces menos que en la otra especie, y en eso está toda la diferencia.

La reproducción

El huevo deriva, y de ahí sale todo lo demás. Puesto en superficie durante una crecida, la corriente lo arrastra y se desarrolla en plena agua, en la capa profunda del cauce, durante unos dos días a veinticinco grados antes de eclosionar. Dos días de deriva a más de un metro por segundo: eso representa decenas de kilómetros de río que deben seguir en agua libre y en movimiento.

Las condiciones exigidas son aún más estrechas que las de la carpa plateada. Un agua muy profunda, muy cargada, por encima de los dieciocho grados y las más de las veces entre veintidós y treinta, una corriente de 1,1 a 1,9 metros por segundo, un alto contenido de oxígeno. La remontada de los reproductores se inicia al comienzo de una crecida rápida, entre abril y julio según la latitud, y la emisión se detiene en cuanto el régimen cambia, para no reanudarse hasta la crecida siguiente.

Una hembra produce hasta cien mil huevos. La cifra parece modesta para un ciprínido de este tamaño, y lo parece más todavía puesta en relación con las pérdidas de una deriva de dos días en plena agua.

El agua que necesita

El río de nivel variable es su medio de referencia, y lo ocupa por temporadas: los anexos cálidos y poco profundos en verano, las fosas del curso medio e inferior en invierno.

El movimiento de otoño incluye un detalle que solo a ella le pertenece. A diez grados, los bancos se separan por edades —juveniles por un lado, adultos por otro—, y cada grupo forma sus propias concentraciones antes de bajar hacia las zonas profundas. Allí donde otras especies invernan mezcladas, esta clasifica.

Su medio de acogida habitual no es, sin embargo, ni el uno ni el otro. Soltada, acaba las más de las veces en un lago, un estanque o un embalse, donde crece muy bien y donde nunca frezará. Soporta también hasta siete gramos de sal por litro, lo que la mantiene viva en un estuario o una laguna.

Zonas

  • Zonas de agua abierta en lagos
  • Aguas abajo de presas
  • Meandros amplios de río
  • Grandes embalses con buena insolación

Técnicas

  • Pesca a la deriva con harina
  • Montaje con cebo líquido
  • Pesca al flotador en aguas abiertas
  • Feeder de fermentación

Cebos

  • Harina fermentada en suspensión
  • Cebos líquidos planctónicos
  • Pan de molde desmenuzado
  • Semillas germinadas

De qué se alimenta

El zooplancton, durante toda la vida. Es lo que distingue más hondamente a las dos carpas filtradoras: esta nunca renuncia a las presas animales en suspensión, cuando la otra pasa al vegetal antes de alcanzar los dos centímetros. Las algas completan el menú, no lo sustituyen.

El tamiz explica el resto. De doscientas cuarenta a trescientas branquiespinas retienen partículas mucho más gruesas de lo que harían ochocientas: una malla ancha, ajustada a un plancton animal antes que a células de algas. La literatura la describe, además, como un pez de fondo, cosa comprensible en un filtrador que trabaja la capa rica situada justo por encima del sedimento.

Necesita calor para alimentarse: más de veinticuatro grados, en medio metro a un metro y medio de agua, sobre anexos de corriente lenta. Tres grados más que su prima, lo que desplaza toda su temporada de alimentación hacia el corazón del verano.

Cómo pescarlo

No salta. El punto merece plantearse, porque la carpa plateada sí lo hace y las dos especies conviven a menudo: allí donde los bancos abandonan el agua al paso de un motor, lo que se ve son las plateadas, y la carpa cabezona se queda debajo. Un agua tranquila no significa, pues, un agua vacía.

El resto depende de lo que filtra. Un plancton animal, retenido por una malla ancha: la suspensión que le interesa es más gruesa que la de su prima, y la pesca se conduce con cebos en fermentación o preparaciones líquidas que producen una nube sostenida en plena agua. El flotador sirve ahí para fijar la profundidad, no para señalar una picada franca.

La profundidad, justamente, se ajusta a la temperatura. Por encima de los veinticuatro grados, el animal trabaja entre medio metro y un metro y medio por encima de fondos lentos. Fuera de esa ventana, prospectar equivale a insistir sobre un pez que no come.

Conservación

La paradoja es administrativa tanto como ecológica: ninguna evaluación ha podido nunca concluir sobre el estado de sus poblaciones de origen, y el último examen se remonta a 2010. Y se trata, sin embargo, de uno de los peces más producidos del mundo. El dato abundante se refiere a la cría; la población salvaje china no ha sido medida.

Lo que pesa sobre ella en su casa se conoce sin estar cifrado. Su puesta reclama un río profundo, una crecida y decenas de kilómetros de deriva libre; los grandes ríos chinos han sido equipados, regulados y compartimentados a lo largo del último medio siglo. Un ciclo tan exigente es el primero en ceder.

En otros lugares figura entre las especies potencialmente dañinas, y el mecanismo difiere del de su prima. Un consumidor de zooplancton entra en competencia directa con los alevines de todas las especies locales, que dependen de él en ese mismo estadio: la presión se ejerce sobre el reclutamiento, no sobre los adultos, y una población que deja de renovar sus jóvenes tarda años en dejar ver lo que le ocurre.

Normativa

Consultar la normativa local vigente (talla mínima, períodos de veda, cupos de captura).

Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.

Otros nombres

Carpa cabezona en español, carpe à grosse tête en francés, bighead carp en inglés: todos describen la misma proporción. El alemán prefiere las manchas —Marmorkarpfen, la carpa jaspeada— y nombra al pez por su librea antes que por su cráneo. Los dos caracteres son buenos y se completan: la cabeza para la silueta, el jaspeado para el color.

El epíteto nobilis no tiene nada de evidente en un animal al que se describe de ordinario por su desproporción. Queda que la confusión con la carpa plateada atraviesa toda la literatura, incluida la técnica, hasta el punto de que las bases de datos especializadas se toman la molestia de señalarla en cada una de las dos fichas. La expresión «carpa asiática», que las engloba junto con algunas otras especies, mantiene la imprecisión en vez de despejarla.

Fuentes: fishbase.se · api.gbif.org

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