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EspeciesNudos

Peces de lago

Sin corriente que dicte los puestos, el lago se lee por su profundidad y su temperatura. Encontrar el pez lleva más tiempo que en el río, y capturarlo suele costar menos.

124 especies documentadas

Un lago no ofrece ninguna referencia visible. Lo que estructura la vida bajo la superficie es el relieve: los escalones donde el fondo cae, los altos aislados, los árboles sumergidos, las praderas de algas de la orilla. Una sonda sustituye a la lectura de la corriente, aunque un mapa y algo de observación suelen bastar: una punta rocosa que entra en el agua casi siempre se prolonga bajo ella.

La temperatura manda en lo demás. En verano el agua se estratifica: una capa cálida arriba, otra fría abajo, y entre ambas una zona de transición donde se concentran el oxígeno y el alimento. Ahí se mantienen la mayoría de peces en las horas de calor. En primavera y otoño, cuando esas capas se mezclan, se reparten por toda la columna de agua y suben de buen grado a las orillas.

El viento, por último, merece seguirse en vez de evitarse. Empuja el plancton hacia una orilla, los peces pequeños lo siguen y los depredadores van detrás. La ribera incómoda suele ser la buena.