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EspeciesNudos

Peces de río

De la corriente viva de la cabecera a las pozas lentas del tramo bajo, el río alberga más especies que ningún otro medio del catálogo. Aquí rara vez se pesca al azar: el puesto pesa más que el cebo.

222 especies documentadas

Un río no se pesca como un agua quieta. La corriente reparte el alimento, y los peces se sitúan donde esta afloja sin desaparecer del todo: detrás de una piedra, bajo una rama baja, en el remanso de un pilar de puente, en el escalón donde el fondo se desploma. Esos puestos ocupan a veces unos pocos metros cuadrados, y dos metros al lado bastan para pasar de largo.

La estación los desplaza. Las aguas altas de primavera empujan a los peces hacia las orillas y los brazos muertos, donde la corriente es soportable y el alimento se acumula. El estiaje del verano los concentra en las pozas profundas y bajo los árboles, activos en las horas frescas del amanecer y del atardecer. El otoño abre la mejor ventana del año para la mayoría de especies, que se alimentan antes del invierno.

El color del agua dice mucho antes incluso de montar la línea. Un agua que se tiñe tras la lluvia acerca los peces a la orilla y perdona un hilo más grueso; un agua clara de estiaje obliga a la discreción, a bajos finos y a una aproximación desde lejos.