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Gran tiburón martillo
Foto: Piscary

Gran tiburón martillo

Sphyrna mokarran · Sphyrnidae

  • Mar
  • Tiburones y rayas
  • Difícil
  • Protegido
  • Regulado
  • Peligroso
  • Talla

    370–610 cm

  • Peso

    210–450 kg

  • Longevidad

    30 años

  • Profundidad

    1–300 m

Dónde pescarlo

  • Arrecife
  • Playa
  • Alta mar

Iconos de los medios: Flaticon

El gran tiburón martillo es la especie más grande de su grupo, reconocible por su cabeza en forma de T muy ancha y aplanada, con los ojos en los extremos. Esta morfología única le otorga visión panorámica y una capacidad notable para rastrear rayas en el fondo marino.

Calendario

Registrada en 10 países

Australia · Bahamas · Brasil · Estados Unidos · Islas Feroe · Mozambique · Polinesia Francesa · Puerto Rico · Reino Unido · Svalbard y Jan Mayen

Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.

Su área de distribución

El área cubre los mares templados del globo entre los cuarenta grados norte y los treinta y siete grados sur, con un estatus explícito de gran migrador.

Ese estatus se lee en el mapa de una manera particular. La especie no es oceánica: permanece ligada a las plataformas continentales, a las terrazas insulares, a los pasos y a las lagunas. Sus travesías conectan, por tanto, relieves en lugar de ocupar el mar abierto, lo que explica su presencia en torno a archipiélagos muy aislados. Cada plataforma, por pequeña que sea, es una etapa posible.

Reconocerlo

El criterio de la cabeza cambia con la edad, lo que confunde las identificaciones. En el juvenil, la frente describe una curva suave; en el adulto, se vuelve casi recta, y solo subsiste una pequeña entalladura en el centro. Un ejemplar joven se parece, por tanto, a sus congéneres, mientras que uno grande ya no tiene equivalente: la barra transversal, casi plana de un extremo a otro, le pertenece solo a él.

El conjunto de las aletas termina de distinguirlo. La primera dorsal es muy alta y falcada, en forma de hoz, desproporcionada respecto a la de los demás martillos. La segunda dorsal y las ventrales también son altas, y su borde posterior es profundamente cóncavo, un detalle que nadie mira y que no se encuentra en ningún otro punto del género.

La librea no dice nada más: gris claro o gris pardo por encima, blanco por debajo, sin marca neta en ninguna aleta. Una punta pectoral ahumada o una mancha en la caudal remiten a otra especie.

Queda el tamaño, que habla por sí solo. Tres metros setenta para un individuo corriente: es, con diferencia, el martillo más grande.

La reproducción

La gestación se acerca a los once meses y la camada va de seis a cuarenta y dos crías, trece a cuarenta y dos según las series consultadas, con recién nacidos de cincuenta a setenta centímetros. Un embrión está unido a su madre por una placenta derivada del saco vitelino.

La madurez se sitúa entre dos metros diez y tres metros, dos metros cincuenta de media, en un animal que puede alcanzar el doble y vive una treintena de años. Una hembra pasa, por tanto, una parte considerable de su existencia por debajo de la talla en la que empieza a contar para la renovación de su población.

El agua que necesita

Es el martillo del fondo y del arrecife. El rango de profundidad va de uno a trescientos metros, lo habitual de uno a cien, y el animal se mantiene asociado al sustrato entre uno y ochenta metros durante la mayor parte de su actividad.

Los lugares que prefiere tienen todos la misma geometría: un paso de atolón, una laguna, un borde de talud, un fondo arenoso entre dos cabezas de coral. Son sitios donde el relieve obliga a la presa a pasar por un punto concreto y donde la arena ofrece un terreno de caza despejado.

Zonas

  • Arrecifes de coral tropicales
  • Pasos de atolones
  • Fondos arenosos costeros
  • Aguas cálidas de alta mar

Técnicas

  • Pesca con cebo vivo desde barco
  • Chum y deriva de altura
  • Muerto manejado en fondo coralino
  • Curricán tropical

Cebos y señuelos

  • Rayas de aguijón
  • Grandes peces enteros
  • Calamares
  • Bonitos
  • Peces planos

De qué se alimenta

Prefiere las rayas. Las pastinacas y otros batoideos encabezan su régimen, seguidos de los meros y los peces gato de mar, luego de pequeños peces óseos, cangrejos, calamares, otros tiburones y langostas.

Esta preferencia explica la forma de la cabeza, y es el hecho que da sentido a todo el género. El martillo no es un timón: es un soporte. Los electrorreceptores, esos poros que detectan los campos eléctricos producidos por cualquier músculo en actividad, se reparten allí por todo el ancho en lugar de agruparse en un hocico. El tiburón barre la arena de izquierda a derecha como quien pasa un detector, y una raya enterrada, invisible y sin olor, delata su presencia con el simple latido de sus branquias.

Un pez plano tendido bajo dos centímetros de sedimento es, para él, una presa perfectamente localizable. Ningún depredador de hocico estrecho tiene esa cobertura.

Cómo pescarlo

El régimen indica el cebo. Una raya entera, o en su defecto un pez grande entero, corresponde exactamente a lo que busca el animal, y las técnicas empleadas lo colocan en el fondo o en deriva lenta sobre la arena, más que en superficie.

La geografía indica el puesto. Pasos de atolón, salidas de laguna, lenguas de arena entre las cabezas de coral: el pez patrulla por allí, y la profundidad útil sigue siendo escasa frente a los trescientos metros registrados.

La masa impone el resto. Un animal así no se sube a bordo; todo se resuelve en el agua, a distancia, con una herramienta larga. La especie se considera potencialmente peligrosa, y la documentación añade un matiz que vale como advertencia: los raros ataques atribuidos a los grandes martillos casi nunca se reportan a una especie precisa, por no saber distinguirlas en el momento.

Un último punto tiene que ver con la conducta. Es una especie cuyos efectivos han retrocedido con fuerza, y un individuo de este tamaño es necesariamente un reproductor. El combate se acorta, la línea se corta al ras del anzuelo, y el animal se va sin haber salido del agua.

Protegido — Especie sensible o protegida según la zona: comprueba la normativa local antes de actuar.

Regulado — Captura a menudo sujeta a cupos, tallas, temporadas o declaraciones.

Peligroso — Manipulación con riesgo: adapta el material, la suelta y la seguridad.

Conservación · En peligro crítico (UICN) — Esta especie está amenazada de extinción. Suéltala siempre (no-kill), manipúlala con el máximo cuidado y consulta la normativa local: su pesca puede estar prohibida.

Conservación

Su aleta dorsal es su condena. Muy alta, en forma de vela, figura entre las piezas más buscadas del comercio de aletas, junto con la caudal. Un solo individuo vale, por tanto, mucho más que su carne, y ese valor basta para que ninguna captura accidental se devuelva al mar. El carácter que sirve para identificarlo es el mismo que lo hace matar.

El resto del animal también tiene salida: carne fresca, congelada, salada y seca o ahumada, aceite de hígado para las vitaminas, piel para el cuero, carcasa para la harina. Se captura ocasionalmente con palangres para tiburones, redes de enmalle de fondo y redes de deriva para atunes, es decir, con tres artes que no lo tienen como objetivo.

En relación con estas extracciones, los datos de renovación son desfavorables en toda la línea: primera reproducción más allá de los dos metros, gestación de casi un año, treinta años de vida como máximo. Los ejemplares grandes, los que busca la pesca y que valorizan las aletas, son precisamente la fracción de la que todo depende.

Normativa

Consultar la normativa local vigente (talla mínima legal, vedas, cuotas).

Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.

Fuentes: api.gbif.org

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