
Mielga
Squalus acanthias · Squalidae
- Mar
- Tiburones y rayas
- Medio
- Regulado
- Talla
100–160 cm
- Peso
4,0–9,1 kg
- Longevidad
75 años
- Temp. agua
7–15 °C
- Profundidad
0–1978 m
Dónde pescarlo
- Costa rocosa
Iconos de los medios: Flaticon
El mielga es un pequeño tiburón reconocible por sus dos espinas dorsales venenosas, su cuerpo alargado gris pizarra y sus pequeñas manchas blancas en los flancos.
Calendario
Registrada en 31 países
Argentina · Australia · Camerún · Canadá · Chile · Congo · Côte d’Ivoire · Croacia · Dinamarca · Estados Unidos · Francia · Gabón · Ghana · Guinea · Guinea Ecuatorial · Guinea-Bisáu · Irlanda · Isla de Man · Italia · Liberia · Namibia · Nigeria · Noruega · Nueva Zelanda · Países Bajos · Reino Unido · San Pedro y Miquelón · Senegal · Sierra Leona · Sudáfrica · Suecia
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
La mielga ocupa las aguas boreales y templadas de ambos hemisferios, lo que la convierte en uno de los pocos tiburones presentes en casi todas las plataformas continentales del planeta. Sin embargo, una excepción cambia la lectura de toda la documentación: el Pacífico Norte no la alberga. Los registros que proceden de allí corresponden a Squalus suckleyi, restablecida como especie distinta en 2010.
La consecuencia es práctica. Los datos de crecimiento, longevidad y gestión publicados en la costa pacífica norteamericana no se aplican al animal descrito aquí, y confundirlos equivale a trasladar de una población a otra parámetros demográficos que no tienen el mismo valor.
Reconocerlo
Dos espinas, una delante de cada aleta dorsal, clavadas en el borde anterior del radio: es el primer rasgo que se ve, y el que decide cómo se sujeta al animal. La de la primera dorsal es corta, entre el 1,7 y el 2,7 por ciento de la longitud total en su parte visible, y su base emergida es estrecha. No hay aleta anal.
La silueta es la de un tiburón muy afilado: el abdomen no supera el 7,2 al 9,2 por ciento de la longitud total, la cabeza es estrecha, el hocico moderadamente largo, y el colgajo nasal anterior está formado por un solo lóbulo. La primera dorsal se abre justo detrás de la punta libre de las pectorales, lo que la sitúa más atrás que en la mayoría de los escuálidos vecinos.
La coloración remata la identificación. El dorso y los flancos son gris azulado, salpicados de manchas blancas irregulares y de tamaño mediano, el vientre blanquecino. La caudal es pálida, con el margen blanquecino mal delimitado, una mancha negruzca en la punta del lóbulo superior y sin barra oscura; en los juveniles, el borde anterior de ambos lóbulos es blanco. Los dentículos de los flancos llevan tres puntas, y el esqueleto cuenta con ciento una a ciento nueve vértebras.
La reproducción
La gestación dura de dieciocho a veinticuatro meses, la más larga conocida entre los peces cartilaginosos. La especie es ovovivípara, las camadas van de una a veintiuna crías, el apareamiento tiene lugar probablemente en invierno y comienza con un emparejamiento con abrazo.
El parto se parece más al de un mamífero que a una puesta. Las hembras grávidas se reúnen en bahías cerradas y poco profundas; la madre sufre una serie de contracciones rítmicas y las crías salen primero por la cabeza. Miden de dieciocho a treinta centímetros, de veintiséis a veintiocho en el Atlántico nororiental, con tantos machos como hembras.
Un hecho gobierna todo lo demás: el tamaño de la madre decide el tamaño de la camada. Una hembra de un metro lleva de media cuatro veces más embriones que una hembra de setenta centímetros, y sus crías sobreviven mejor. Las hembras grandes no son, pues, reproductoras entre otras: son las que sostienen la reproducción, y son ellas a las que los bancos de grávidas exponen primero a las artes de pesca. La madurez llega a los sesenta a setenta centímetros en los machos, y a los setenta y cinco a noventa en las hembras.
El agua que necesita
La temperatura fija su lugar mucho más que la profundidad. El pez vive entre siete y quince grados, y sus desplazamientos en latitud, igual que su descenso hacia mar abierto, no hacen sino seguir ese margen a lo largo de las estaciones. Se ha registrado desde la superficie hasta casi dos mil metros, pero suele mantenerse entre cincuenta y trescientos, los adultos sobre todo entre diez y doscientos.
El modo de vida es demersal sin ser exclusivo: caza cerca del fondo, pero también se lo encuentra entre dos aguas y hasta en superficie. Tolera el agua salobre, entra en bahías cerradas y estuarios, y penetra en ocasiones en agua dulce, donde no aguanta más que unas horas.
El gregarismo estructura los encuentros. La especie formaba antaño bancos de varios miles de individuos, clasificados por tamaño o por sexo: machos y hembras grávidas en las aguas menos profundas, hembras no grávidas más mar adentro. Un banco con el que se topa uno no es, pues, una muestra de la población, es una clase. El marcaje ha revelado migraciones de gran amplitud: los peces del norte del mar del Norte y del noroeste de Escocia invernan frente a Noruega y suben hacia Escocia en verano. Las travesías oceánicas existen, pero siguen siendo raras.
Zonas
- Fondos costeros templados a fríos
- Plataformas continentales
- Bahías profundas
Técnicas
- Pesca de fondo en paternóster
- Palangre de fondo
- Surfcasting
Cebos y señuelos
- Arenque
- Trozos de caballa
- Calamar
- Gusano de mar
De qué se alimenta
La dieta tiene una amplitud inusual para un tiburón de este tamaño. Va de los ctenóforos y los calamares a las caballas y los arenques, y luego a toda una serie de peces de fondo, camarones, cangrejos y hasta pepinos de mar. Pocas presas disponibles a su profundidad se le escapan, y esta falta de especialización explica que siga siendo abundante en zonas donde la especie forrajera ha cambiado.
Cómo pescarlo
La espina es el asunto, antes que cualquier otro. El veneno que porta le vale a la especie ser señalada como peligrosa para el hombre, y el peligro no se limita a posar la mano sobre el lomo: es el único de estos tiburones de espinas capaz de asestar su veneno de un coletazo. El animal se pliega lateralmente y golpea, lo que lleva la dorsal hasta lo que lo sujeta. Una mielga se domina, pues, con el cuerpo extendido, nunca agarrada a la altura de las aletas dorsales, y una picadura sigue siendo dolorosa mucho después de salir del agua.
Detecta a sus presas tanto por campos eléctricos débiles como por el olfato, lo que explica que encuentre un cebo posado en un fondo oscuro y que se presente en número cuando pasa un banco. Ahí está el segundo dato práctico: la pesca de la mielga rara vez es unitaria. Un puesto que da una da diez, todas de talla parecida puesto que los bancos están clasificados, y las capturas se encadenan mientras el banco sigue ahí.
Queda la lentitud de todo su ciclo. Un pez de quince años no tiene nada de viejo en una especie que llega a los setenta y cinco años, y dos años de gestación significan que una hembra no produce cada temporada. La extracción se razona a esa escala, no a la de una salida.
Regulado — Captura a menudo sujeta a cupos, tallas, temporadas o declaraciones.
Conservación · Vulnerable (UICN) — Esta especie está amenazada de extinción. Suéltala siempre (no-kill), manipúlala con el máximo cuidado y consulta la normativa local: su pesca puede estar prohibida.
Conservación
Cada rasgo de su biología va en contra de la explotación que se hace de ella. El crecimiento es lento, la longevidad puede llegar a los setenta y cinco años —treinta y cinco a cincuenta en el Atlántico norte, la mayoría de los individuos sin pasar de veinte o veinticuatro—, la gestación ocupa dos años, y las camadas se cuentan en unidades. Una población mermada no se recupera en una década.
A eso se suma la selectividad de las capturas. Los bancos de grandes hembras grávidas son precisamente los que las pesquerías han buscado, es decir, los individuos que llevan más embriones y cuyas crías sobreviven mejor. Extraer esa fracción cuesta varias veces lo que costaría el mismo tonelaje capturado en otra parte de la población. El declive que siguió le valió a la especie ser inscrita en el anexo II de la convención sobre especies migratorias, que organiza su conservación mediante acuerdos entre Estados.
Hay que medir la paradoja. Se tiene aquí probablemente el tiburón más abundante del planeta, y la demografía no lo protege: el número nunca ha garantizado la resiliencia.
Normativa
Consultar la normativa local vigente (talla mínima, vedas, cupos).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
En francés, aiguillat commun, del diminutivo de aiguille (aguja) por sus dos espinas; en inglés, spiny dogfish o piked dogfish; en alemán, Dornhai; en italiano, spinarolo, y en español se le llama mielga: todos designan la misma arma. La especie ha sido explotada por casi todo lo que un pez puede dar: la carne, frita, a la plancha o al horno, el aceite de hígado, las vitaminas, el cuero, el abono, y su piel áspera como papel de lija.
Fuentes: api.gbif.org