
Carpín
Carassius carassius · Cyprinidae
- Agua dulce
- Carpas y blancos
- Medio
- Talla
20–64 cm
- Peso
0,1–3,0 kg
- Longevidad
10 años
- Temp. agua
2–22 °C
Dónde pescarlo
- Estanque
Iconos de los medios: Flaticon
Antepasado del pez rojo - Muy resistente a condiciones extremas (heladas, sequía)
Calendario
Su área de distribución
El área abarca la Eurasia templada, desde las cuencas del Rin y del este de Inglaterra hasta el Kolimá siberiano, con dos recortes que conviene señalar: la vertiente del mar del Norte en Suecia y en Noruega queda vacía, y del lado egeo solo está ocupada la cuenca del Maritsa.
Ese mapa pide prudencia, sin embargo. La especie se ha introducido ampliamente en Italia, en Inglaterra y en Francia, pero las citas se confunden con frecuencia con las del carpín dorado. Una parte de los puntos representados lleva por tanto el nombre de este pez sin serlo, y el área real es más estrecha que la cartografiada.
Reconocerlo
El borde libre de la dorsal se comba hacia fuera. Ese detalle de silueta, visible en cuanto se saca el pez del agua, es el mejor punto de partida: en el carpín dorado ese mismo borde es recto o está escotado hacia dentro. El color acompaña, dorado con reflejos verdes, mientras que el otro tira a pardo plateado.
La confirmación está en el rastrillo branquial: de veintitrés a treinta y tres branquispinas. El carpín dorado nunca baja de treinta y siete, y los dos intervalos no llegan a tocarse. La línea lateral lleva de treinta y una a treinta y seis escamas, la anal seis radios ramificados y medio en la mayoría de los casos, y el peritoneo —la membrana que recubre la cavidad— se mantiene blanco, mientras que el de su congénere es negro. Este último carácter es el más seguro y el único que obliga a abrir el pez.
Los radios simples de la dorsal y de la anal están aserrados, pero débilmente: la sierra está ahí sin llegar a morder, cuando en la especie vecina es franca.
La forma del cuerpo, en cambio, no prueba nada. Varía según lo que nade alrededor: un carpín criado bajo la presión de un depredador desarrolla un dorso mucho más alto que otro de la misma edad salido de una charca sin lucios, porque esa altura dificulta que quepa en una boca. Dos poblaciones vecinas pueden así presentar dos siluetas sin que haya dos especies. Y la ausencia de barbillones solo sirve para separarlo de la carpa.
La reproducción
Todo ocurre en unos pocos metros cuadrados de agua somera. Mayo y junio, vegetación densa, y una persecución ruidosa de las hembras maduras por parte de los machos, con mucho chapoteo. De ciento treinta mil a doscientos cincuenta mil huevos por hembra se pegan a las plantas y eclosionan en cuatro a ocho días; la puesta se reparte en varios episodios a lo largo de la temporada.
Lo que importa aquí no es la fecundidad sino la falta de exigencias. Ni corriente, ni grava, ni frezadero al que acudir, ni migración: el ciclo entero cabe en una charca de unas pocas áreas. Una población aislada desde hace un siglo detrás de un talud nunca ha necesitado salir de allí, y eso explica que aparezca en masas de agua sin conexión alguna con un curso fluvial.
El agua que necesita
Este pez ocupa las aguas que los demás no quieren. Charcas someras, lagos de vegetación densa, brazos muertos y meandros cortados de los ríos de llanura: allí prospera, a menudo en abundancia altísima, precisamente donde ninguna otra especie aguanta. Donde la comunidad es rica y los depredadores abundan, no suele encontrarse. Su distribución fina se lee por tanto en negativo, como el mapa de los refugios y no el de las buenas aguas.
La razón de ese reparto está en una capacidad fisiológica poco común. Bajo una capa de hielo, una charca cerrada consume su oxígeno en unas semanas: la luz ya no pasa, el intercambio con el aire queda cortado y la descomposición remata el trabajo. Todo vertebrado privado de oxígeno pasa entonces a un metabolismo que produce ácido láctico, que se acumula y resulta mortal en unas horas. El carpín, en cambio, convierte ese producto en etanol y lo elimina por las branquias al agua que lo rodea. Así atraviesa meses de anoxia casi total, allí donde una carpa o un lucio mueren en una noche.
El resto de su tolerancia es de la misma naturaleza: agua fría, contaminación orgánica, calores de verano sobre un fondo mal oxigenado. Durante el invierno, o cuando la charca se seca, se entierra en el fango y espera.
La consecuencia práctica es clara. Una charca que ha matado a todos sus peces en febrero devuelve sus carpines en abril, y es esa asimetría, repetida temporada tras temporada, la que le entrega en exclusiva los medios extremos.
Zonas
- Estanques poco oxigenados
- zonas fangosas
- brazos muertos
Técnicas
- Flotador
- Feeder
- Pesca al coup
Cebos
- Lombrices
- Pan
- Maíz
- Boilies
De qué se alimenta
Plancton, invertebrados del fondo, vegetales, detritos. La alimentación sigue durante todo el día pero alcanza su máximo de noche, lo que desplaza su actividad respecto a la de la mayoría de los ciprínidos de estanque.
Cómo pescarlo
Dar con la masa de agua adecuada vale aquí más que cualquier montaje. Un estanque con buena población de depredadores y de ciprínidos grandes no dará ninguno; una charca olvidada detrás de una granja, un brazo muerto cerrado, una poza forestal sin nombre sí darán, y a veces en cantidad. La prospección se hace por tanto sobre el mapa y a pie antes de hacerse a la orilla.
Una vez localizado el puesto, la pesca se juega corta, dentro de la vegetación o pegada a ella, con cebos finos posados sobre un fondo blando. Las horas de poca luz y la noche coinciden con el máximo de alimentación.
Conviene una advertencia sobre los ejemplares grandes. Los récords anunciados superan con mucho la talla corriente de la especie, pero los grandes peces de reflejos dorados de los estanques son muy a menudo carpines dorados o híbridos, y comprobar el borde de la dorsal y contar las branquispinas vale más que la balanza. Un carpín de talla notable sigue siendo una excepción, incluso allí donde la especie abunda.
Conservación
La especie desaparece lentamente de numerosas masas de agua, en particular en la cuenca del Danubio y en Europa central, y el movimiento continúa. La causa mejor documentada es la llegada del carpín dorado, introducido y luego extendido, que se impone en todos los medios que no son refugios extremos.
Vale la pena seguir el mecanismo hasta el final, porque nada en él es casual. El carpín solo gana en un terreno, el de las aguas invivibles; en todos los demás es sencillamente menos eficaz. Su competidor tolera casi tanto, se reproduce sin macho y viaja en los mismos bidones que la carpa que se vierte por toda Europa. Cada repoblación de estanque es por tanto una ocasión de hacerlo entrar, y una vez dentro solo deja a la especie local la porción más dura de su antiguo dominio.
La obra hidráulica hace el resto: charcas rellenadas, anexos desconectados, dragados que suprimen de golpe el fango y la vegetación. Y este pez no migra. Una masa de agua que pierde sus carpines no tiene modo alguno de recuperarlos por sí sola, y la población que se extingue allí llevaba a menudo muchísimo tiempo aislada.
Normativa
Consultar la normativa local vigente (talla mínima, períodos de veda, cupos de captura).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Carpín en español, a menudo sin más precisión, lo que mantiene la confusión con los otros dos. Crucian carp en inglés, Karausche en alemán, karusse en Dinamarca. El nombre del género recoge un término vernáculo europeo antiguo, y hoy designa a tres peces que el habla corriente sigue llamando igual.
Fuentes: fishbase.se · api.gbif.org