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EspeciesNudos
Sama de pluma
Foto: Piscary

Sama de pluma

Dentex gibbosus · Sparidae

  • Mar
  • Mar costero
  • Medio
  • Talla

    60–106 cm

  • Peso

    2,5–16 kg

  • Profundidad

    20–220 m

Dónde pescarlo

  • Costa rocosa

Iconos de los medios: Flaticon

El dentón rosado se distingue por su cuerpo rechoncho de color rosa plateado y sus grandes ojos característicos, proporcionalmente más grandes que los del dentón común. Espárido de fondos rocosos profundos y paredes en el Mediterráneo y el Atlántico Este, puede superar los 10 kg.

Calendario

Registrada en 24 países

Albania · Angola · Argelia · Benín · Camerún · Congo · Côte d’Ivoire · España · Gabón · Ghana · Grecia · Guinea · Guinea Ecuatorial · Guinea-Bisáu · Israel · Italia · Liberia · Montenegro · Nigeria · Portugal · República Democrática del Congo · Senegal · Sierra Leona · Togo

Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.

Su área de distribución

De Portugal a Angola, más el Mediterráneo, Canarias y las islas de Santo Tomé y Príncipe. De los cuarenta y seis grados norte a los diecisiete sur.

La lista se entiende mejor como un relieve que como un clima. Los jóvenes se mantienen cerca de la costa, los adultos mar adentro, junto al talud continental, y la franja explotada baja hasta los doscientos veinte metros. Lo que dibuja el área es, pues, el borde de la plataforma: el margen continental africano en toda su longitud y las pendientes de los archipiélagos volcánicos prendidos a él. Santo Tomé y Canarias figuran en la lista por la misma razón: son islas de talud abrupto, no plataformas someras.

La mitad austral es la parte que cuenta para separar la especie de su congénere. La sama de pluma cruza el ecuador y se adentra en el golfo de Guinea; el dentón se detiene mucho más arriba. Ambas se solapan en torno a Iberia y luego se separan, una hacia el norte, la otra hacia el sur.

Reconocerlo

Tres textos describen este pez y los tres señalan cosas distintas.

El epíteto anuncia una: gibbosus, jorobado. El alemán la repite —Buckel-Zahnbrasse, la brema jorobada— y el portugués de Brasil también, a su manera, al nombrar la frente alta. El nombre francés va detrás.

La reseña del catálogo, la que esta página muestra, señala otra: un cuerpo rechoncho, rosa plateado, y unos ojos grandes, proporcionalmente más anchos que los del dentón. De la joroba no dice nada.

El resumen de referencia, por su parte, no describe nada en absoluto. Para esta especie no existe apartado morfológico alguno: ni recuento de radios, ni recuento de escamas, ni color, ni perfil de la cabeza. No hay, pues, en la descripción estándar del animal, nada que confirme o desmienta a los otros dos.

De ahí dos consecuencias, y la segunda pesa más. La joroba no puede servir de diagnosis por sí sola, ya que ninguna fuente la define: ni su forma, ni la etapa en que aparece. Y su ausencia prueba todavía menos: si el perfil se acentúa con la edad, cosa que los nombres sugieren y que ningún texto establece, un ejemplar pequeño no mostrará rastro de ella, y no mostrar rastro de ella significa únicamente que el pez es pequeño.

Queda una comparación lícita, porque las fuentes la hacen en lugar de deducirla de un silencio: la ficha del dentón describe de cuatro a seis dientes anteriores muy desarrollados en cada mandíbula. La de la sama de pluma no describe ningún diente. Es un hecho sobre los textos, no sobre los peces.

La reproducción

Macho primero, hembra después, y la bisagra está alta: hasta unos cincuenta centímetros, entre el cincuenta y el setenta por ciento de los individuos son machos; por encima, pasan a hembras. La primera madurez se sitúa hacia los treinta y cuatro centímetros con siete.

La cifra se lee como una proporción, no como una regla. Por debajo de los cincuenta centímetros, entre el treinta y el cincuenta por ciento de los peces ya son hembras: un ejemplar de cuarenta centímetros no es, por tanto, un macho, sino un pez cuyo sexo se ignora con una ligera ventaja para el macho. La talla solo compra aquí una probabilidad, y esa probabilidad no se vuelve clara sino por encima de la bisagra.

Ahí es donde la especie se aparta de sus parientes. En la mayoría de los espáridos que cambian de sexo, el viraje cae en mitad del rango de tallas: la pesquería extrae de los dos lados, y el sexo que lleva la puesta no es más que una parte de lo desembarcado. Aquí la bisagra queda por debajo del pez corriente, cuya talla habitual es de sesenta centímetros. Las hembras no son las capturas excepcionales de esta especie. Son la captura normal.

El agua que necesita

Roca y derrubios sobre la plataforma, y arena al pie de las rocas, de veinte a doscientos veinte metros.

El tercer término es el más útil de los tres. Esta especie no depende estrictamente del fondo duro: aprovecha la orla arenosa que bordea la estructura. Un cantil descrito como «fondo rocoso», sin mención de lo que hay a su pie, es una descripción incompleta del puesto, y a menudo es al pie donde está lo que come.

La separación por edad redobla la separación por fondo. Lo que se alcanza desde la costa o en una embarcación pequeña pertenece al estadio juvenil; el adulto exige profundidad, plomo y ecosonda. Ningún puesto da las dos cosas.

Zonas

  • Taludes profundos
  • Fondos rocosos offshore
  • Pecios profundos
  • Zonas coralígenas

Técnicas

  • Jigging profundo
  • Pesca con cebo vivo deslizante
  • Curricán lento
  • Dropshot gran profundidad

Cebos

  • Calamar
  • Caballa en vivo
  • Sardina
  • Gamba de profundidad
  • Pulpo

De qué se alimenta

Crustáceos primero, luego peces, luego cefalópodos.

Vale la pena conservar ese orden en lugar de limarlo, porque la ficha del dentón abre su dieta con el pez y no cita crustáceo alguno. Dos depredadores próximos, sobre fondos que se solapan, descritos a partir de presas distintas. Ninguna de las dos listas es un inventario y ninguna excluye lo que contiene la otra, pero el acento difiere, y es el acento el que orienta un cebo.

Sobre todo, concuerda con el fondo. Los crustáceos de un margen de plataforma están en la arena y los derrubios, no en la roca desnuda: dieta y sustrato dicen lo mismo, y uno explica por qué el otro se describe así.

Cómo pescarlo

Una pesca de embarcación, en la mitad baja de una franja que va de veinte a doscientos veinte metros. No es que la especie prefiera la profundidad: es donde viven los adultos.

Los cebos se toman en el orden de la fuente, y todos convienen a un animal construido para agarrar: crustáceo, cefalópodo, pez, presentados junto al fondo duro o sobre la arena que lo bordea.

A bordo conviene sentar una precisión de identificación: puesto que el resumen de referencia no describe ningún carácter externo de esta especie, un Dentex dudoso no se resuelve por el perfil de la cabeza. El lugar de captura y la profundidad dicen más que una joroba más o menos marcada.

Queda la decisión. A la talla en que se practica esta pesca, el pez que sube es más probablemente una hembra que cualquier otra cosa a su alrededor. Conviene saberlo antes de que vaya a la nevera, no después.

Conservación

El mecanismo descansa en una pendiente. La proporción de hembras aumenta con la longitud y pasa a ser la totalidad por encima de la bisagra: una extracción selectiva por la talla no retira «los grandes» de forma neutra, sino que retira hembras de manera tanto más exclusiva cuanto más alto apunta. La fracción de la población que produce los huevos es justamente aquella a la que esta pesca está equipada para llegar, y solo se reconstituye por abajo, a medida que los machos van cruzando el umbral.

La separación de los estadios añade una segunda exposición, independiente de la primera. Los juveniles viven junto a la orilla, en aguas costeras sometidas a otras pesquerías y a otras presiones que el talud. Una misma especie resulta, pues, extraída dos veces, en dos lugares, por dos pesquerías que no se contabilizan juntas.

Queda lo que no se mide. El resumen de referencia no da morfología, ni edad, ni longevidad de una especie que se desembarca comercialmente a lo largo de una veintena de costas. Un recurso del que se ignora la velocidad de crecimiento y la duración de la vida es un recurso del que no se sabrá decir, si retrocede, qué ha retrocedido.

Normativa

Consultar la normativa local vigente (talla mínima legal, períodos de veda, cupos).

Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.

Otros nombres

Seis lenguas, cuatro rasgos. Tres apuntan a la cabeza: el francés dice la joroba, el alemán también, el portugués de Brasil habla de frente alta; el inglés se queda con el color, pink dentex; el español evoca una pluma, sama de pluma; el italiano convierte al animal en coracero, dentice corazziere.

El acuerdo de los tres primeros es menos sólido de lo que parece. No proceden de tres observaciones separadas: traducen el mismo epíteto latino. Una convergencia de traducción no equivale a una confirmación, y eso es exactamente lo que el resumen de referencia tampoco aporta.

El propio francés duda. El nombre que retiene es denté bossu, el de la joroba, mientras que el texto de la reseña lo llama denté à gros yeux, el de los ojos grandes: dos denominaciones francesas para un solo pez, que señalan dos lugares distintos de su cabeza.

Dentex a secas es un género de varias especies. Es, pues, el adjetivo el que carga con toda la identificación, y ninguno de los adjetivos disponibles es verificable en la descripción estándar. El binomio sigue siendo la forma fiable del nombre, cosa que no vale para todos los peces de esta familia.

Fuentes: fishbase.se · api.gbif.org

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