
Carpín dorado
Carassius gibelio · Cyprinidae
- Agua dulce
- Carpas y blancos
- Medio
- Talla
20–47 cm
- Peso
0,1–4,8 kg
- Longevidad
10 años
- Temp. agua
10–20 °C
Dónde pescarlo
- Canal
- Lago
- Estanque
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Pariente cercano del carpín - Puede reproducirse por ginogénesis (sin macho)
Calendario
Registrada en 39 países
Alemania · Armenia · Austria · Bélgica · Bielorrusia · Bosnia y Herzegovina · Bulgaria · Canadá · Chequia · China · Croacia · Eslovaquia · Eslovenia · Estonia · Finlandia · Francia · Georgia · Grecia · Hungría · Italia · Japón · Kazajistán · Letonia · Lituania · Luxemburgo · Macedonia del Norte · Moldavia · Montenegro · Países Bajos · Polonia · Portugal · Rumanía · Rusia · Serbia · Suecia · Suiza · Turquía · Ucrania · Uzbekistán
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
Nadie sabe de dónde viene este pez. Los autores lo tienen unas veces por nativo desde Europa central hasta Siberia, otras por un importado de Asia oriental, y la documentación no decide. Se suman tres razones: las introducciones antiguas y repetidas, la confusión duradera con el pez rojo, bajo cuyo nombre estuvo clasificado mucho tiempo, y su modo de reproducción, que produce linajes difíciles de adscribir.
Lo que se observa hoy, en cambio, es nítido. La especie ocupa ya la mayor parte del continente, llevada por un vehículo muy eficaz: acompaña a la carpa común en las repoblaciones, y la carpa circula por todas partes. Faltan todavía el norte de la cuenca báltica, Islandia, Irlanda, Escocia y las islas mediterráneas.
El mapa es por tanto el de un estado presente, no el de un origen. Registra un siglo de traslados de peces de estanque.
Reconocerlo
El peritoneo es negro. La membrana que recubre la cavidad abdominal basta para separarlo del carpín, en el que es blanca, y ningún otro criterio se lee tan deprisa en un pez abierto.
En un pez vivo hay que mirar tres cosas. El borde libre de la dorsal, recto o ligeramente escotado, mientras que el del carpín es redondeado. Los radios simples aserrados de la dorsal y de la anal, aquí con fuerza, casi agresivos al tacto. Y el color, por último, pardo plateado en vez de dorado con reflejos verdes.
Quedan los recuentos, que no dejan lugar a la duda: de treinta y siete a cincuenta y dos branquispinas, frente a una treintena como mucho en su congénere, es decir, un tamiz casi el doble de tupido. La línea lateral cuenta de veintinueve a treinta y tres escamas, y la anal cinco radios ramificados y medio.
La reproducción
Las hembras se reproducen sin machos de su especie. Desovan en medio de otros ciprínidos —carpa común, rutilo, brema, carpín— y la lecha de esos peces desencadena el desarrollo de sus huevos sin que los genes del donante entren en ellos. La descendencia solo sale de la madre. El procedimiento se llama ginogénesis, y los autores que lo describen hablan de parasitismo del esperma.
En Europa las poblaciones suelen ser triploides y estar formadas solo por hembras. Algunas se apartan del modelo y llegan a contar con un cuarto de machos, diploides, capaces de fecundar con normalidad; el modo de reproducción no está por tanto fijado de un agua a otra.
El resto del comportamiento de freza es banal para la familia: agua cálida y poco profunda, huevos adhesivos fijados a la vegetación sumergida o a los objetos del fondo, machos instalados en el lugar antes de que lleguen las hembras, paradas agitadas en superficie. Los ejemplares viejos desovan antes en la temporada que los jóvenes.
Ese dispositivo cambia por completo la forma en que la especie se extiende. Una sola hembra transportada viva funda una población, siempre que algún ciprínido freze en el mismo sitio y en la misma época, condición que se cumple en casi todas las aguas tranquilas de Europa. Donde una especie corriente necesita una pareja y algo de suerte, esta solo se necesita a sí misma y a los vecinos.
El agua que necesita
Le van bien todas las aguas tranquilas de llanura, y también los ríos lentos, siempre que encuentre en ellos vegetación sumergida o inundaciones periódicas. Las larvas y los jóvenes buscan hábitats complejos, empezando por los cañaverales.
Su tolerancia a las bajas concentraciones de oxígeno y a la contaminación es alta, pero se ejerce de otro modo que en el carpín. Los individuos de los lagos abandonan en invierno la masa de agua desoxigenada y se acercan a las desembocaduras: se desplazan en lugar de encajar. Esa diferencia de táctica dice mucho del reparto de medios entre las dos especies: una aguanta hasta el final, la otra se va y vuelve.
Zonas
- Aguas eutróficas
- estanques
- canales
Técnicas
- Flotador
- Feeder
Cebos
- Lombrices
- Pan
- Maíz
De qué se alimenta
Plancton, invertebrados bentónicos, materia vegetal y detritos, sin jerarquía marcada. Un rastrillo branquial de esa densidad retiene partículas más finas que el de los ciprínidos que hozan, lo que le abre el recurso planctónico de las aguas ricas además del que ofrece el fondo.
Cómo pescarlo
Es a este carpín al que la mayoría de los pescadores captura creyendo capturar otro. Alcanza pesos mayores que su congénere y abunda en los estanques, las graveras y los canales, donde acude a los cebos de fondo destinados a los ciprínidos.
La madurez llega pronto, hacia la decena de centímetros, lo que da poblaciones compuestas en gran parte por adultos de talla pequeña. Una masa de agua que entrega quince peces de la misma longitud en una sesión ilustra el funcionamiento de la especie más que un fallo de cebado.
Lo que de verdad cuenta a la orilla no es la técnica sino el cubo. Toda hembra de esta especie es una fundadora en potencia: trasladarla viva de una masa de agua a otra equivale a introducir allí una población entera, sin que haga falta ningún compañero. Los peces vivos como cebo, los cubos de conservación y las sueltas fuera del lugar de captura se leen desde ese ángulo. El transporte de peces vivos está regulado, y es un asunto que conviene resolver antes de salir y no a la vuelta.
Conservación
El asunto no es lo que este pez arriesga, sino lo que desplaza. El carpín va desapareciendo poco a poco de la cuenca del Danubio y de Europa central, y su competencia es la causa que más se aduce. El reparto se hace por medios: el primero solo conserva la ventaja en las aguas extremas, el segundo se queda con todo lo demás.
De ahí se sigue una consecuencia práctica para la gestión. Una especie cuyas hembras prescinden de los machos no se controla con las palancas habituales, porque un solo individuo superviviente puede rehacer una población. Retirar peces no hace retroceder a un linaje que se clona, y lo esencial se juega antes, en lo que se echa al agua.
Su densidad depende, por último, de la de las especies a las que toma prestada la lecha. Se beneficia por tanto exactamente de las comunidades que instalan las repoblaciones, carpa y ciprínidos de acompañamiento, lo que hace que su expansión vaya unida a las prácticas de gestión piscícola y no a conquista autónoma alguna.
Normativa
Consultar la normativa local vigente (talla mínima, períodos de veda, cupos de captura).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Carpín dorado en español, Giebel en alemán, Prussian carp o gibel carp en inglés, estos dos últimos formados sobre el alemán, de donde viene también el epíteto científico. Los autores lo describieron durante mucho tiempo como la forma silvestre de Europa oriental del pez rojo y lo publicaron bajo el nombre de este, lo que vuelve inservible una parte de la literatura antigua en cuanto se trata de saber de qué carpín habla.
Fuentes: fishbase.se · api.gbif.org