
Palometa
Trachinotus ovatus · Carangidae
- Mar
- Mar costero
- Medio
- Talla
35–70 cm
- Peso
0,3–2,8 kg
- Profundidad
50–200 m
Dónde pescarlo
- Playa
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La palometa es un carángido costero de cuerpo alto y comprimido, reconocible por sus manchas oscuras redondeadas en los flancos plateados. Se encuentra en aguas costeras cálidas del Atlántico oriental, desde el Mediterráneo hasta las costas africanas y americanas.
Calendario
Registrada en 29 países
Angola · Argelia · Benín · Brasil · Cabo Verde · Camerún · China · Chipre · Côte d’Ivoire · Egipto · España · Estados Unidos · Francia · Gabón · Ghana · Grecia · Israel · Italia · Líbano · Liberia · Mauritania · Nigeria · Portugal · Reino Unido · República Democrática del Congo · Sáhara Occidental · Senegal · Sierra Leona · Turquía
Registros de GBIF: especies nativas e introducidas sin distinción.
Su área de distribución
El norte del mapa engaña. La especie está señalada hasta las aguas británicas y escandinavas, pero llega allí en individuos extraviados, y esa mención desplaza el límite cartográfico más de mil kilómetros más allá de su verdadero borde. Este se sitúa en el golfo de Vizcaya.
Al sur, el área desciende sin interrupción hasta Angola. Incluye todo el Mediterráneo y las islas del Atlántico exterior, entre ellas los archipiélagos macaronésicos: un pez costero ligado a fondos arenosos que sin embargo alcanza islas aisladas, algo que la deriva de sus huevos en aguas abiertas basta para explicar.
Reconocerlo
Tres a cinco manchas negras jalonan la mitad delantera de la línea lateral. Están alargadas en el sentido de la altura, nítidas sobre un flanco plateado, y bastan por sí solas: ningún otro pez de la fachada atlántica oriental lleva esa serie de puntos sobre esa línea.
La boca es el segundo rasgo, y va en contra de la idea que uno se hace de los carángidos. El maxilar se adelgaza al extremo hacia atrás y solo alcanza el tercio anterior del ojo. La boca abierta es pequeña, casi apretada, y la lengua lleva una estrecha banda de dientes. En el arco branquial, la rama inferior cuenta de veintidós a treinta y dos branquiespinas.
Viene después la propia línea lateral, apenas curvada por encima de las pectorales y luego rigurosamente recta, y sobre todo desprovista de escudetes. El pedúnculo caudal de los jureles va armado con esas escamas carenadas; el de la palometa está desnudo. La diferencia se nota al tacto.
Un último punto separa a esta especie de sus parientes del mismo género. Sus lóbulos de dorsal blanda y de anal son cortos: el lóbulo dorsal cabe tres coma nueve a cinco coma seis veces en la longitud a la horquilla, mientras que otros pámpanos los llevan en largas puntas oscuras. Estos lóbulos, como el de la caudal, tienen la punta negra.
El cuerpo es menos alto de lo que cabría esperar en el género: su altura cabe dos coma seis a tres coma cinco veces en la longitud a la horquilla, lo que la convierte en la más alargada de los pámpanos. Escamas pequeñas, cicloides, medio hundidas en la piel. Dorso gris verdoso, flancos plateados.
La segunda dorsal lleva una espina y veintitrés a veintisiete radios blandos, la anal dos espinas sueltas y luego una espina y veintidós a veinticinco radios; ambas bases tienen la misma longitud.
La talla habitual es de treinta y cinco centímetros.
La reproducción
Los huevos son pelágicos: liberados en aguas abiertas, derivan sin soporte ni vigilancia.
El resto falta, y esa ausencia merece señalarse. Ni la talla de la primera madurez, ni la temporada de desove, ni el número de puestas figuran en la documentación de la especie, pese a que se cría comercialmente, y a que una piscifactoría necesariamente sabe de ella cosas que la literatura sobre el stock salvaje no ha recogido.
El agua que necesita
Lo que busca la especie es un agua agitada sobre un fondo limpio. Los adultos se sitúan en aguas someras, en las zonas de rompiente, en agua clara, sobre arena o fango. Entran ocasionalmente en las lagunas y los estuarios, y toleran la desalinización.
Viven en bancos, lo que distingue a esta palometa de los pámpanos solitarios del mismo género.
El rango de profundidad registrado para la especie, cincuenta a doscientos metros, no coincide con esta descripción. Es la zona de oleaje la que corresponde a lo que se sabe de su vida y a lo que un pescador encuentra.
Zonas
- Playas arenosas con rompiente
- Pequeñas calas resguardadas
- Zonas de oleaje costero
- Bajos arenosos
Técnicas
- Pesca en el surf
- Lanzado ligero con señuelo blando
- Pesca de fondo con cebo natural
- Pesca desde la orilla con bajo de línea deslizante
Cebos y señuelos
- Camarones frescos
- Gusanos de mar
- Pequeños señuelos blandos
- Mejillones frescos
De qué se alimenta
Pequeños crustáceos, moluscos y peces. La composición es corriente; lo que importa es el calibre, fijado por una mandíbula que no alcanza la mitad del ojo.
Una boca de ese tamaño excluye las presas grandes con la misma seguridad que un filtro. La banda de dientes de la lengua y las numerosas branquiespinas completan el retrato de un animal que trabaja sobre menudencias y sobre invertebrados de pocos milímetros.
Cómo pescarlo
Un hecho documentado invierte la idea que uno se hace de esta pesca: los ejemplares pequeños se capturan con regularidad de noche, desde costas rocosas abruptas. No es la playa de arena que uno imagina, ni de día, y esa pesca es una pesca de borde vertical sobre fondos profundos.
Los adultos, por su parte, se buscan en el remolino, sobre la arena, en agua clara. La zona donde la ola rompe y remueve el fondo es el puesto, y el agua clara es una condición, no una casualidad: este pez no frecuenta las aguas cargadas.
El montaje sigue a la boca. Un anzuelo de alambre fino y pequeño, un cebo de pocos centímetros (crustáceo, molusco, trozo de carne) pasan donde un cebo de tamaño habitual es rechazado por no poder entrar. La discreción del bajo de línea importa aún más cuando se pesca en agua transparente.
El pez vive en bancos: una picada vale más que un pez, y el sector merece insistirse tras la primera captura.
Conservación
El punto sensible está del lado de los hábitats. Un pez que depende de agua clara sobre fondo limpio, en la zona de rompiente, ocupa precisamente la franja litoral que el urbanismo costero y el aporte de materia en suspensión modifican más deprisa. Aquí no hay sobrepesca documentada: hay un hábitat estrecho, comprendido por entero en los primeros metros de la orilla.
La cría de la especie, además, se ha desarrollado, y eso cambia la naturaleza de la cuestión. Una producción en piscifactoría desplaza la presión del stock salvaje hacia el pienso necesario para alimentar al pez, y supone reproductores cuyo origen no está documentado en la literatura consultada.
La evaluación de referencia, por su parte, se remonta a mayo de 2013, anterior al auge de esta cría.
Normativa
Consulte la normativa local vigente (talla mínima, periodos de veda, cuotas).
Solo orientativo. Las tallas legales, cupos y vedas varían según el lugar y la temporada: consulta siempre la normativa local vigente antes de pescar.
Otros nombres
Palometa en español. El italiano dice leccia stella, añadiendo al nombre de la leccia un calificativo que las manchas del flanco bastan para justificar.
Un choque de nombres vuelve ambigua cualquier discusión internacional. El inglés llama a este pez pompano, palabra que en América designa otra especie del mismo género. El alemán evita ya un choque parecido: conserva Gabelmakrele solo para esta palometa y toma prestado Permit, sin cambios del inglés, para el pez de las Antillas. El español palometa, por último, se aplica en el uso corriente a varios peces de forma parecida sin parentesco cercano.
Fuentes: api.gbif.org